Aida Artola Doula castelló de la Plana

Mi sueño siempre fue tener un espacio donde realizar actividades relacionadas con la maternidad y compartirlo con otras mujeres. Y luché por ello hasta que se hizo realidad en 2020: ‘Niuar’, un nido, un refugio de autocuidado y bienestar en Castelló de la Plana.

Pero todo este amor por la maternidad, la crianza consciente y el cuidado de la persona comienza mucho antes…

Con una niña de 4 años que ya tenía muy claro que quería ser mamá y cuidar a mi bebé.

Una pequeña que llevaba su muñeca al cole y, ante la mirada estupefacta de su profesora y compañeros, interrumpía la clase para dar de comer a su bebé.

Esa niña, era yo. Soy yo. Aida Artola.

Y mi niña se convirtió en adolescente y seguí practicando… Ahora ya no con un muñeco sino con una bebé de pocos meses, a la que tuve la suerte de cuidar como niñera.

Ese sentimiento tan fuerte de querer ser madre siguió creciendo. Y fue lo que hizo que durante toda mi vida me fuese preparando para ese momento, para que fuese todo perfecto.

Por otro lado, siempre quise ser sanitaria, imagino que por legado familiar y por ese afán de cuidado a las personas. Quizás por eso elegí ser Auxiliar de Enfermería, profesión que ejerzo desde 2009 y que en la actualidad desempeño en el Hospital General de Castelló.

Como siempre he estado interesada por el bienestar integral, al terminar los estudios de Auxiliar, me formé en Quiromasaje y Técnicas Manuales y desde entonces que llevo ofreciendo sesiones de masaje.

Ya en el hospital, con mi paso por los servicios de maternidad y paritorios descubrí cuál era mi lugar y hacia dónde quería ir. Lo que más me gustaba era acompañar a las mujeres en el embarazo, parto y posparto, escucharlas y apoyarlas para que creyeran en su capacidad para dar a gestar, parir, alimentar y criar. Disfrutaba mucho haciéndolo y se me daba bien. Así que me formé como Doula para tener más herramientas y poder brindar un mejor acompañamiento.

En la formación de Doula descubrí que el yoga era una gran herramienta para gozar de un embarazo ágil, sano y feliz, además de una herramienta poderosa para el bienestar personal en todos los aspectos. Por eso continué profundizando y realicé formaciones en Kundalini yoga y yoga para la mujer, para nutrirme a mi y a otras mujeres con las que poder compartir.

En 2015 me hice autónoma y me lancé a acompañar maternidades. Empecé a impartir clases de yoga para embarazadas, mamás y bebés, en familia, continué haciendo masajes y cada vez pasaban más embarazadas por mi camilla, así que me fui especializando en Masaje Prenatal. También me formé como Asesora de Lactancia para ofrecer un acompañamiento completo a las madres que acudían a mi. Me siento afortunada por haber acompañado a cientos de familias. No puedo explicar el aprendizaje tan grande que me han aportado cada una de ellas.

Cinco años más tarde, embarazada de 8 meses (la vida te trae oportunidades en los momentos más inesperados), abrí mi propio centro en Castelló: ‘Niuar. Espai per créixer’. Un espacio donde las personas vienen a dedicarse este tiempo de autocuidado y conexión.

Mi deseo es acompañar a las mujeres en esa etapa tan importante de sus vida, y de la de sus bebés. A eso es a lo que me dedico en nuestro nido, que es ya tu nuevo nido, a la maternidad y crianza consciente.

Mi gran proyecto vital: ser mamá

Y tras tanta ilusión y expectativa de ser mamá, me llegó un gran aprendizaje: nada sale como esperas.

Me enteré que estaba embarazada dos días antes del confinamiento por la pandemia del Covid19. Sinceramente, no esperaba ni una cosa ni otra, aunque siempre digo que el hecho de que mi hija no fuese buscada, no significa que no fuese deseada. Toda mi vida deseé ser mamá. Lo que no me hubiese imaginado nunca es verme embarazada enmedio de pandemia mundial, encerrada en casa y sin contar con ninguno de los servicios de cuidado para embarazadas y preparación al parto. Ni yo me sentía como esperaba, ni nada a mi alrededor era cómo lo había imaginado. Sentí mucha soledad durante el embarazo.

En cambio, el parto fue mágico. Con el respeto y la calma de mi hogar. La experiencia más bonita, y poderosa de mi vida, sin duda. La que me provocó el mayor sentimiento de felicidad y éxtasis que he sentido nunca.

Pero este estado me duró poco, ya que a los días, tuve que enfrentarme al mayor reto de mi vida: la enfermedad de mi hija, la cual ahora, te tranquilizo, es una niña superfeliz. Pero qué duro es tener que separarte de tu bebé ingresada en el hospital con riesgo vital a los pocos días de nacer sin entender qué le pasa. Es difícil asimilar que tu hija padezca una enfermedad rara (de una incidencia de 1 entre 18.000), comprender de qué se trata y lo que le supondrá el resto de su vida.

Todo un gran aprendizaje que intenté plasmar en una:

Carta a mi hija

Mi pequeña maestra:

Mi pequeña maestra:

La maternidad me ha enseñado mucho más de lo que jamás imaginé, y tú eres quien me ha mostrado las lecciones más valiosas.

Ser madre viene con una carga invisible de exigencia y presión que a menudo no reconocemos hasta que nos sentimos abrumadas. Nos enfrentamos constantemente a expectativas, tanto internas como externas, de ser perfectas.

La sociedad nos bombardea con ideales imposibles, y muchas veces, nos juzgamos a nosotras mismas con dureza si no cumplimos con esos estándares. Nos sentimos responsables de todo, y esa presión resulta agotadora. Pero lo cierto es que ser una buena madre no significa ser perfecta; es suficiente con ser amorosa, presente y auténtica, aprendiendo de los errores y mostrándoles a sus hij@s que ser humano implica imperfección.

Gracias a tí, he crecido como persona, he aprendido a confiar en mi intuición y a valorar lo simple. Ser tu madre me ha enseñado a dejar ir el control, a fluir más con la vida y a entender que no se trata de hacer todo bien, sino de estar presente y amar profundamente. Me has mostrado que, en los momentos más desafiantes, es donde encuentro mi fuerza y donde descubro una versión de mí que no sabía que existía. Gracias a tí he descubierto el verdadero significado de resiliencia.

Gracias por tanto Èlia 💞

Mi propia maternidad para mí es…

La clave de mi valor como profesional. Es mi razón de ser. Compartir con otras mujeres mis conocimientos y experiencias vitales es algo por lo que me siento realizada, plena.

Porque mi propósito vital es cuidar y sostener a la mujer en el embarazo, parto, posparto y crianza, tanto a nivel físico, como emocional y vital.

Maternar es un reto.

Y la comunidad que fuimos creando a raíz de mi proyecto ha sido clave en muchos momentos difíciles, míos y de otras mamás. Es bonito contar con ese apoyo y calor entre madres. Me encanta crear red, así que serás bienvenida a la tribu Cuida a la mamá.

Si en algo crees que te puedo ayudar, bien con mi acompañamiento como doula, bien como mis clases de yoga para embarazadas o bien con un masaje prenatal, estaré encantada de recibirte en mi nido, que desde ya es el tuyo.

Contacta conmigo y hablemos de mujer a mujer, o de hombre (que cuida a la mujer) a mujer.

Carrito de compra
Scroll al inicio