El masaje prenatal no es solo un mimo, es una forma de descargar tensiones físicas y emocionales, te permite conectar con tu cuerpo en profundidad.
Cuando lo recibes te sientes mejor, piensa que tu cuerpo está cambiando y que en cada etapa de tu embarazo vas a necesitar cuidados diferentes. Puede ser un masaje prenatal más específico para aliviar algún dolor o molestia puntual o para que salgas como en una nube y duermas mejor. Y dormir bien es fundamental para tu salud y para no estar fatigada todo el día.
Lo primero que le digo a una embarazada cuando llega al masaje prenatal es: ¡enhorabuena!
Porque es un paso importante en su autocuidado, que no todas las embarazadas se permiten
Y a ti también te felicitaré si decides regalarte ese rato para ti. Y después te subiré en mi altar para que recibas mis cuidados. Y así puedas desconectar de tal forma que dejes todo tras la puerta: tus preocupaciones, tensiones, molestias…
Al final es un cuidarte para poder cuidar.
Llevo muchos años dando estos masajes dobles (madre-bebé) y me encanta ver lo ligeras, relajadas y felices que se van mis embarazadas. Solo por eso ya merece la pena, pero también me gusta escuchar frases como:
Me encanta, porque siempre me sorprendes.
Y sorprendo porque cada masaje para embarazadas es diferente…
Incluso aunque use la misma técnica, cada cuerpo y cada etapa es distinto. Además, puede ser que un día necesites calmar las náuseas, otro aliviar alguna molestia en espalda, piernas o pies. O quizás te apetezca relajarte para estar y dormir mejor.
En función de ello, y de tus preferencias, usaré una u otra técnica de masaje prenatal. O incluso me apoyaré en la aromaterapia.
Suelo usar técnicas de masaje prenatal en espalda, vientre, cara y cervicales. Y otras técnicas más avanzadas como el circulatorio de piernas, el vendaje neuromuscular (Kinesiotape), el rebozo o manteo y el masaje para el trabajo de parto.
También puedo servirme de técnicas reflejas como la reflexología podal, la técnica metamórfica o la moxibustión





